A lo largo de una temporada de fútbol son muchísimos los cambios que se producen en los banquillos, es decir, numerosos entrenadores no acabarán la temporada en sus clubes. Alrededor de ellos y sobretodo en fútbol se generan debates, dudas e informaciones acerca de su futuro, además de que habrá destituciones en función a los resultados que obtengan y las sensaciones que transmitan.

El trabajo de los entrenadores siempre da mucho de qué hablar, ¿funciona? ¿no funciona? ¿convence? ¿no convence? Y justo esta pregunta nos sirve para crear un interesante debate: ¿hasta qué punto el poder de convicción de un entrenador sobre un vestuario es importante para la consecución de un buen rendimiento por parte del equipo?

Convencer a tus deportistas es un elemento imprescindible para conseguir un buen rendimiento y, por consecuencia, unos buenos resultados.

¿Por qué?

Tener un vestuario convencido hará que su esfuerzo de multiplique, lo mismo pasará con su compromiso con el equipo y con su sacrificio. Además, y no menos importante, si los deportistas creen en su entrenador y en sus decisiones será más fácil que sigan sus directrices además de hacerlo con más fe, algo bastante importante a la hora de entrenar, competir y conseguir unos objetivos.

¿Qué hace falta para que un entrenador convenza a sus jugadores?

No es tarea fácil, ya que no sólo se trata de convencer a los titulares, ni a las figuras más importantes del equipo, si no de convencer a todos y cada uno de ellos, el objetivo es que todos crean en la forma en la que el equipo funciona y acepte su rol.

¿Qué puede ayudarte como entrenador a convencer a tus deportistas?

  1. Comunica de una forma sincera y real. Ten conversaciones verdaderas con tus deportistas. Explica el porqué de tus decisiones y da las explicaciones necesarias a tus deportistas que las reclamen. Si engañas, escondes información o te niegas a explicarte nadie te creerá y será muy difícil que convenzas.
  2. Demuestra que tus deportistas te importan y no sólo los resultados del equipo. Lo más importante son los objetivos del conjunto, por supuesto, pero demuestra que también te importa aquello que les importe a ellos y lo que sienten. Si ellos se sienten importantes como individuos darán mucho más por el equipo.
  3. Cree en ti y sé seguro en tus decisiones. No hay nada que genere más inseguridad y menos convicción que la actitud de un entrenador inseguro. Esto no significa que no tengas dudas o que no puedas equivocarte, pero una vez que tomes una decisión meditada cree en ella hasta el final. Para eso es necesario que tomes tus decisiones basadas en fundamentos reales y no en favoritismos ni fruto de emociones momentáneas.
  4. Sé tranquilo y muestra serenidad, no intentes imponerte a tu vestuario, a veces las actitudes de “jefe” generan el efecto contrario al que se quiere conseguir. Sé firme, pero no ejerzas una actitud dictatorial.

 

Puedes ponerte en frente de tu equipo a base de órdenes o traerte a tu equipo a tu lado y que se pongan detrás de ti a seguirte convencidos de a dónde vais y, por supuesto, siempre es mejor que todos miréis y reméis hacia el mismo sitio.

Virginia Sánchez Larriba