Son incontables las veces en las que, personas que se dedican al deporte o que no lo hacen, me han preguntado en qué se diferencian los deportistas que practican un determinado deporte de los que practican otra modalidad distinta. Es cierto que hay características que comparten en gran medida las personas que practican uno u otro deporte. Pero una curiosidad por encima de cualquier otra de esta índole: ¿son diferentes los deportistas de deportes individuales de los que practican deportes de equipo?

 

Independientemente de que los deportistas individuales y los de equipo sean o no diferentes en su personalidad o cualidades personales, lo que es innegable es que a lo largo de su vida deportiva potencian o debilitan actitudes completamente diferentes. Por ejemplo y las más obvia, un deportista de equipo estará mucho más acostumbrado a trabajar en grupo, a consensuar decisiones, etc, mientras que un deportista individual es probable que haya entrenado mucho más la tolerancia al error ya que se encuentra solo ante el peligro después de cometer uno, sin posibilidad de esconderse tras el equipo. Otro ejemplo: es probable que los deportistas individuales trabajen mucho más su concentración, ya que cualquier fallo en ella repercute directamente en sus resultados, mientras que un fallo de concentración en un deportista de equipo pueda verse minimizado por la actuación del grupo o de un compañero.

Y desde la psicología ¿se trabaja igual en cualquiera de los casos?

Evidentemente no. Si hay algo potente en un deporte de equipo es el equipo en sí, las sinergias que se forman entre los miembros y trabajar con ello hará que se vean grandes logros y avances. Al trabajar de forma individual con deportistas de equipo tienes que tener muy presente siempre que su actuación deportiva se llevará a cabo dentro de un grupo, y que sus objetivos, aparte de personales, tendrán que estar en consonancia con su grupo y con su equipo. Al trabajar con deportistas de equipo será indispensable trabajar las habilidades de comunicación y de interacción, las relaciones de interdependencia, la responsabilidad…

Trabajar con un deportista individual te demandará, en cambio, trabajar el autodiálogo y la fortaleza mental que se requiere cuando sabes que dependes única y exclusivamente de ti, sin ayudas, y que cualquier fallo repercutirá en tus resultados.

 

No obstante, no debemos olvidar lo positivo que puede ser trabajar en los deportistas de equipo ciertas capacidades que se consideren en principio propias de los deportes individuales y viceversa, ya que estos les convertirá en deportistas más completos, con más recursos y, por consiguiente, mejores.

Virginia Sánchez Larriba