Todos hemos escuchado alguna vez eso de “el respeto no se pide, se gana”, y probablemente todos estemos de acuerdo con esta afirmación, ¿sabemos ganarnos dicho respeto?

 

Permitidme que ahora me dirija a vosotros, entrenadores, que sois una figura cuya principal herramienta de trabajo debería ser el respeto que os profesen vuestros deportistas. Siendo claros, si un entrenador no es respetado… malo; y es que pueden ocurrir varias cosas, por ejemplo, se trabaja menos a gusto, es decir, se entrena con menos ganas por lo que el trabajo que se realiza no se ve reflejado en el rendimiento todo lo que quisiéramos así que, es probable que los resultados empeoren. Otra de las consecuencias puede ser que el equipo deja de ser un equipo, o lo que no es menos grave, el equipo sigue siendo un equipo, pero remando en contra del “míster”.

Es evidente que no queremos que esto ocurra, pero ¿cómo os hacéis respetar, entrenadores? Pues bien, hay entrenadores de todas las formas y de todos los colores (y menos mal que es así) y cada uno intentará ganarse dicho respeto de varias formas. Evidentemente no hay una fórmula exacta para hacerlo y depende de muchos factores, por ejemplo, la personalidad y la forma de trabajar del propio entrenador, pero también depende del grupo de deportistas, de su edad, etc. Será cada entrenador el que deberá encontrar su forma de ganarse este ansiado respeto.

Lo que sí podemos decir es que hay estrategias que funcionan mejor que otras, por ejemplo, y quizás en contra de lo que podamos pensar, el “entrenador ogro” no es lo que más funciona para que tus deportistas te respeten, no por gritar mucho e indiscriminadamente vamos a conseguir más respeto, sino todo lo contrario.

Entonces, os preguntaréis, si no podemos gritar ¿cómo lo hacemos? Pues os dejamos unos pequeñísimos consejos:

  • El primero de todos, respeta a los deportistas, éste es el primer paso para conseguir que tus deportistas te respeten a ti.
  • Habla y escucha. Explícales los entrenamientos, que sepan que lo que haces, lo haces por algo, y escucha todo lo que te tengan que decir, acepta sugerencias y responde a sus preguntas.
  • Sé coherente, es decir, no hagas lo que les pides a ellos que no hagan, no llegues tarde si pides puntualidad, tómales en serio si quieres que ellos te tomen en serio a ti, si pides compromiso, tú te tienes que comprometer…
  • Corrígeles, pero también alaba lo que hagan bien
  • Sé firme y haz que se cumplan las normas (por supuesto todos por igual)
  • Y la más importante, sé siempre sincero y cumple lo que dices.

Ganarse el respeto de tu grupo de deportistas no es fácil, es más, recordad que puede ser que os encontréis a personas que están deseando tener una excusa para dejar de respetaros, no les deis el gusto.

¡Suerte!

Virginia Sánchez Larriba