Evidentemente, nunca negaremos la importancia del talento (entendido como destreza y habilidad técnica) en el deporte (ni en ninguna otra disciplina). Nunca negaremos la importancia de tener calidad, de ser un «super clase». Pero el deporte no es sólo eso. Ser talentoso, como decimos, te asegura poder hacer un buen partido, una buena jugada, un buen gesto técnico, pero evidentemente, si somos deportistas, queremos algo más, y ¿cómo hacer algo más? ¿cómo ganar un campeonato? Ahí es donde entran en juego muchas otras cosas, y, sin duda, una de las más importantes, el trabajo en equipo.

Conseguir un grupo que (1) sea un equipo y (2) sepa trabajar en equipo es una de las cosas más importantes si se quiere conseguir el éxito y ambas tareas son responsabilidad principal del entrenador (y de su cuerpo técnico).

Paso 1: ¿Cómo se convierte un grupo en un equipo?

Un equipo de fútbol no siempre es un equipo como tal, a veces sólo es un grupo de personas que comparten club, entrenos y competición. Convertir el grupo que encuentras en pretemporada, por ejemplo, en un equipo depende principalmente de tres factores:

  • Un equipo tiene un objetivo común que todos desean y quieren conseguir
  • Los miembros de un equipo deben depender unos de otros para conseguir dicho objetivo.
  • Los miembros de un equipo se relacionan entre sí, además, lo que hace uno influye en los demás.

Sin alguna de estas características no tendremos un equipo como tal, si no un grupo de personas, y como entrenadores podemos favorecer y generar que estas tres condiciones se den en nuestro vestuario.

Paso 2: ¿Qué es trabajar en equipo? Trabajar en equipo es una forma de funcionar. La forma más sencilla de explicarlo que se me ocurre es conseguir que el nosotros esté por encima del yo (esto no significa que los “yoes” desaparezcan, pero este es otro asunto que podríamos tratar en otro momento). ¿Cómo sabemos si un grupo trabaja en equipo? Habría múltiples respuestas a esta pregunta, pero por empezar por algún sitio, por ejemplo, podemos comenzar fijándonos en indicadores muy sencillos:

Cualquier entrenador debería estar muy atento a todo esto. Entrenar la técnica es muy importante, dedicar tiempo a la preparación física es también vital, preparar y entrenar la táctica es fundamental, pero dedicar tiempo a formar un equipo, es imprescindible.

Evidentemente el objetivo es crear un equipo que se comporte como tal y para esto no hay fórmulas exactas, cada entrenador puede hacerlo a su manera y tendrá sus fórmulas pero a ninguno se le debería olvidar en ningún momento ni debería ahorrarse esfuerzos en trabajar esto. Hay que tener presente aspectos como dar importancia al compañerismo, buscar momentos para compartir cosas fuera de lo deportivo (celebrar cumpleaños después de entrenos, organizar cenas de equipo, propiciar la charla en algún momento de asueto en los entrenamientos en los que se pueda compartir información más personal…), no permitir reproches vacíos, hacer que los conflictos se solucionen y no se enquisten… La obligación del entrenador no es que los miembros de su equipo sean los mejores amigos fuera del campo pero sí lo es que los miembros de su equipo lo den todo los unos por los otros dentro de él.

Señores, que no se nos olvide que los deportes de equipo se juegan en EQUIPO. Y el equipo es el que gana.

Virginia Sánchez Larriba