Un deportista se encuentra sometido constantemente a evaluación,: la de su entrenador, la del público, la de la prensa, la de la propia competición… Los deportistas de alto nivel, además, se someten a una evaluación especialmente importante a lo largo de su vida deportiva: la de su seleccionador nacional cuando llega el momento en el que éste proporciona la lista de deportistas que participarán en alguna competición determinada

El momento en el que eres llamado o llamada por primera vez suele ser una buenísima noticia. Quizás el deportista sienta algo de presión o el “vértigo” típico que sentimos cuando vamos a enfrentarnos a algo que desconocemos pero, sin ninguna duda, es una gran noticia. Si a partir de ahí el deportista sigue siendo llamado las próximas veces suele comenzar una historia larga entre el deportista y su selección. A partir de ahí no esperas la llamada con ilusión, sino que comienza a convertirse en algo habitual que damos por hecho.

Pero como hemos dicho, el deportista se encuentra sometido a una evaluación de manera constante, por lo que está expuesto a que el seleccionador de su equipo nacional (que además puede ir variando) pueda decidir en un determinado momento que no cuenta con determinado deportista para una determinada competición. 

Foto de El Confidencial

Si el deportista lleva acudiendo durante muchos años con su selección es muy probable que haya adquirido un rol importante dentro de ese equipo, de ese vestuario, se habrá convertido en un deportista de referencia. En el caso de este tipo de deportistas la decisión suele ser consensuada entre deportista y seleccionador para evitar conflictos. Si esto no se produce y es el seleccionador de forma unilateral el que toma la decisión nos encontramos con una situación difícil a la que deben hacer frente dos personas principalmente:

¿CÓMO SE ENFRENTA A ELLO EL SELECCIONADOR?

Para el seleccionador, aunque pueda parecer la parte que se encuentre más cómoda, no es una situación fácil. No es sencillo tomar este tipo de decisiones ya que si no sale bien pueden ser especialmente cuestionadas. Por ello dicha decisión debería ser:

– Muy estudiada, valorada y meditada

– Tomada fuera y de forma ajena a todo tipo de cuestiones personales.

– Comunicada de la forma más respetuosa y empática posible al deportista

– Tratada con el grupo en el momento en el que éste sea reunido de nuevo. Convertirlo en un tema tabú o hacer como que nunca ha pasado no será beneficioso ya que el grupo también tiene que aceptar y trabajar la nueva circunstancia de haberse quedado sin una de sus figuras de referencia.

¿CÓMO SE ENFRENTA A ELLO EL DEPORTISTA?

Cuando llevas mucho tiempo compitiendo con la camiseta de tu selección adquieres con él un compromiso especial. Si, de forma repentina, tu seleccionador deja de contar contigo y te quedas fuera de una competición importante ¿cómo afrontarlo?

– Asume la decisión del seleccionador. Sin duda, será duro, pero debes aceptar la nueva situación y asumir que durante la próxima competición no formas parte de ese equipo. No estar físicamente es la parte más fácil, pero debes trabajar y cuidar especialmente la parte más complicada, ya que quizás sientas que tu sitio está en ese equipo y en esa competición y, de alguna forma, continúes permaneciendo presente aunque no estés. Esto no será beneficioso para ti, por lo que lo mejor es cerrar el capítulo porque, aunque pudiera abrirse próximamente, ahora no formas parte de esa selección.

– También es importante no generar conflicto. El seleccionador es el que toma las decisiones y hacer declaraciones más o menos incendiarias sólo servirá para complicar tu propia situación y la de tu selección. ¡Ojo! Actualmente, con las redes sociales, es fácil que en algún momento te apetezca compartir algo que no concuerde con este punto, ten cuidado y no te precipites, piensa en que quizás te puedas arrepentir mañana, incluso dentro de un rato.

– Si tienes la fortuna de que tu seleccionador mantenga una conversación contigo, pregunta abiertamente, si lo necesitas, por las circunstancias que le han hecho tomar esta decisión y, por supuesto, respeta su elección de contártelas o no.