¿Os habéis preguntado alguna vez algo parecido a “qué se espera de un buen entrenador”?

Seguro que sí, y quizás una de las respuestas correctas sea algo así como: Que consiga que su equipo piense como él.

Bien, y ¿os habéis preguntado alguna vez cuál es el verdadero reto de un entrenador?

Un entrenador se encuentra con infinitos y constantes retos a lo largo de su carrera; definir un decálogo del buen entrenador es, probablemente, imposible, ya que son innumerables las funciones que debe realizar, las cosas a tener en cuenta, los aspectos a trabajar… No obstante, bajo mi punto de vista, hay algo que caracteriza a los buenos entrenadores. Os dejo con un decálogo diferente, quizás extraño, pero con una idea muy clara. Espero que os guste:

POSIBLE DECÁLOGO DEL BUEN ENTRENADOR:

  1. Tener un objetivo claro para su equipo. Tanto de resultado como de rendimiento.
  2. Que dichos objetivos, tanto de rendimiento como de resultado, sean los más favorable para el equipo.
  3. Tener unos valores definidos que desea que su equipo represente y con los que además su equipo pueda sentirse identificado.
  4. Que esos valores sean los más favorables para el equipo.
  5. Definir la “personalidad” que desea que su equipo muestre en todos los ámbitos, principalmente en competición.
  6. Que esa “personalidad” que define sea la más favorable para su equipo.
  7. Manejar estilos de liderazgo y comunicación, gestionar emociones…
  8. Que el estilo de liderazgo y comunicación que emplea en cada momento y situación y las emociones que muestra, potencia o amortigua sean las más favorables para el equipo en cada momento.
  9. Elegir un estilo de juego, un sistema, alineaciones cada partido…
  10. Que todo esto sea lo más favorable para el equipo.

Míster, tu equipo no es en realidad tu equipo (como posesión). Eres su líder, su gestor, e igual que necesitas que tus deportistas piensen en el grupo, en ocasiones, incluso por encima de ellos mismos necesitamos que tú hagas lo mismo. El bien del equipo es tu bien, piensa siempre en favorecerlo, aunque a veces ello implique dejar a un lado tus deseos o, incluso, tus necesidades. Es un reto complicado y, a veces, puede que pierdas esta perspectiva, pero te reto a que la trabajes, seguro que a tu equipo así e ocurren cosas geniales.

Virginia Sánchez Larriba