Si entrenas y sólo el hecho de ver a tus deportistas mejorar, conseguir objetivos, desafiarse y ser felices te hace feliz a ti, entonces, eres un gran entrenador.

Ser entrenador no es fácil, de tu trabajo dependen la ilusión y las ganas de trabajar de un grupo de deportistas y debes estar a la altura. En este camino en ocasiones te encontrarás sólo, quizás incomprendido y a veces, incluso, se te pase por la cabeza abandonar y tirar la toalla.

Tú eres el que guía a los demás y en ocasiones te preguntarás ¿y a mí quien me guía? Si en ocasiones te sientes perdido, tranquilo, piensa que tener en cuenta estos aspectos quizás te sirvan para reconducirte:

 

  • Fórmate: Nadie nace sabiendo y ninguno de nosotros somos buenos porque sí. Gasol no sería quien es sin entrenamiento, ni Nadal, ni Iniesta. Probablemente “lleves en la sangre” esto de ser entrenador, pero sin formación, te quedarás muy corto en un camino que podría ser muy largo.
  • Sé crítico contigo mismo después de cada competición: Esto no significa que te critiques, si no que dediques un tiempo para analizar qué has hecho bien y en qué te has equivocado, sé consciente de tus fallos y también de tus aciertos. Consejo: nunca hagas esta reflexión el mismo día de la competición, deja, al menos, que pasen 24 horas.
  • Entrena y provoca en ti una actitud positiva y entusiasmo: Seguro que esto es lo que quieres de tus deportistas, porque sabes que es esta actitud la que favorece los buenos resultados y el buen rendimiento. Debes ser el primero que transmita esta actitud a los demás. A veces no es fácil, pero entrena y aliéntate para que se convierta en un hábito.
  • Conócete: Debes dedicar tiempo a estudiarte y entenderte a ti mismo. ¿Qué siento y cuándo lo siento? ¿Qué hago cuando me siento así? ¿Qué pensamientos me vienen bien? ¿Cuándo consigo un mejor rendimiento de mis deportistas? Conociéndote será más fácil todo lo demás
  • Sé creativo y no dudes: En ocasiones el miedo a fallar nos hace no atrevernos a tomar determinadas decisiones y acabamos haciendo siempre lo mismo y esto no nos hará evolucionar ni conseguir nuevos retos. El miedo es lógico y positivo siempre y cuando no nos paralice. No tengas miedo a inventar y a decidir, atrévete a acertar y a fallar.
  • Organízate: No improvises entrenamientos, la organización es una de las cosas más importantes para conseguir un buen rendimiento, además, la organización y seriedad que tú transmitas, será la misma que tus deportistas tengan.
  • Delega: El trabajo en equipo múltiplica el rendimiento y los resultados. Tú eres el pilar de tu cuerpo técnico, pero no tengas miedo en dejar responsabilidad al resto de tu equipo de trabajo, esto les hará estar mucho más comprometidos contigo y además, multiplicarás tus conocimientos.
  • Sé ejemplo: Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, tus deportistas no estarán comprometidos si no lo estás tú, ni serán puntuales si tú no lo eres, ni lo darán todo si tú no lo das.
  • Entrena tu comunicación: al igual que el punto anterior, este es un tema del que ya hemos escrito. La comunicación es la herramienta más potente en vuestro trabajo, y os hará conseguir cosas increíbles o arruinar un gran trabajo.

Ser un gran entrenador no es fácil, pero si “lo lleváis en la sangre” y además tenéis ganas, ya sólo os queda mejorar, ¡ánimo!

Virginia Sánchez